GariGari o la fascinante geometría del desconcierto

GariGari de MondoCane Books

Cuando te plantas ante un cómic de grandes dimensiones, con una encuadernación que ya de entrada se salta el clásico lomo, completamente mudo y, para más inri, en blanco y negro, empiezas a sospechar que no te encuentras ante una obra cualquiera. Y cuando, además, lleva el sello de Mondo Cane Book (todavía no me aclaro de cómo diantres se pronuncia) entiendes que la propuesta, cuanto menos, será diferente a lo convencional, pues el sello, en su aún corta existencia, siempre ha apostado por obras que se salieran del canon pero que , a su vez, aprovecharan e investigaran las posibilidades que les brindaba este noveno arte en continua necesidad de reivindicarse (aunque este sea un debate para otro momento).

Por tanto, quienes busquen en GariGari un cómic clásico, de lectura ligera, narrativa convencional y digestión asumible que vayan desengañándose. Estamos ante un prodigio gráfico de enorme virtuosismo con códigos muy particulares que, en un primer contacto, puede resultar abrumador; la historia del francés Hugues Micol (al que en España apenas se le conoce) es una catarsis gráfica y sensitiva, ambiciosa, surrealista, compleja, barroca, que eleva el arte del cómic y la exigencia al lector, al que apenas deja respirar. Descifrar lo que cuenta puede dejarse lectores por el camino, pero también puede suponer un reto y una estupenda noticia para quienes están hastiados del tomo lineal, aquellos que conciben la dificultad como un estímulo de lectura.

Porque… ¿de qué nos habla esta epopeya visual? Es una misión difícil de aclarar sin una conversación larga y profunda con el autor (que estaría encantado de tenerla, por cierto); quizás nos cuente que no hacen falta grandes motivos para que estalle un conflicto bélico; en ocasiones, una chispa mínima, una flecha, una riña sirven de subterfugio a un bando para justificar el choque.

O quizás simplemente estemos ante una alegoría sobre la verdad (la flecha, again), o sobre la travesía del individuo pacífico y bondadoso frente a la violencia colectiva. O sobre cómo tenemos que sobrevivir en un mundo cada vez más extraño y salvaje, como ese lector que se mueve entre las páginas de una aventura gráfica (nunca mejor dicho) en la que se siente perdido y finalmente, agotado. 

GariGari ensancha las posibilidades del cómic sin reparos, sin preocuparse demasiado si se rompe el pacto de lectura; nos eleva el listón para, sin previo aviso, sumergirnos en unos grabados en blanco y negro radical, inundados de rayas y texturas; con un ritmo casi cinematográfico que nos guía por una iconografía única, terca en su propuesta, que no pide permiso para existir. El mayor triunfo de GariGari reside en que, cuando al fin creemos haber entendido hacia dónde nos lleva el camino, vuelve a soltarnos de la mano, como aquel maestro sabio, críptico, obstinado y traidor que no alecciona, sino que se empeña una y otra vez en que el discípulo aprenda solo los enigmas de un mundo que no ofrece grandes respuestas.

Autor: Alejandro Lopez Menacho

Periodista working class. Cofundador de La Réplica. Escribe donde puede; en El Salto, Culturamas, SecretOlivo, Coolt, Diario Red entre otros. Es autor de los libros "101 películas para entender el presente" en Héroes de Papel y "Ajuste de cuentas" en Olé Libros.